Nuevamente diciembre se marcó a fuego en la memoria de los tucumanos. Tras el recuerdo de 2001, la previa a las fiestas de 2013 se inscribió en el capítulo de las tragedias con tres días fatídicos. El calendario marcaba que el 10 se celebrarían 30 años desde el retorno de la democracia. Sin embargo, la provincia vivió jornadas marcadas por el miedo y la incertidumbre.
El primer fin de semana de diciembre, sábado 7 y domingo 8, arreciaron las cadenas de mensajes por redes sociales y audios de WhatsApp que informaban falsos intentos de saqueos a supermercados y comercios barriales. Los equipos de LA GACETA recorrieron entonces los sitios informados y corroboraron, hasta las primeras horas del lunes, que se trataba de fakes news: en ningún punto se habían registrado incidentes.
Los mensajes coincidían con un contexto conflictivo. Un conjunto de agentes de la Policía reclamaban mejoras salariales y la reincorporación de algunos cesanteados. Un conjunto de agentes se auto-acuarteló en la Subjefatura de la Policía ubicada en la esquina de las calles Chile y San Miguel de la capital. La medida de fuerza -una huelga ilegal puesto que los policías no tienen derecho a sindicalizarse- dejó gran parte de la provincia sin protección. El lunes a la siesta comenzaron los primeros saqueos: distribuidoras de fiambres, supermercados, comercios barriales... grupos de personas a bordo de motocicletas, autos y hasta carros tirados a caballo deambulaban por distintos puntos de las ciudades del Gran San Miguel de Tucumán atacando los locales y llevándose mercadería, insumos y hasta puertas de un auto exhibido. La crisis finalizó recién el miércoles por la tarde, con la llegada de Gendarmería.
Grupos de vecinos de barriadas populares, atemorizados, comenzaron a desplegar barricadas en los accesos: neumáticos, maderas, troncos, chatarra, cualquier cosa que impidiera el tránsito. La estrategia se replegó por toda la ciudad. El transporte público no podía transitar. Las estaciones de servicio dejaron de cargar combustible a cualquier vehículo que no fuera del Estado: sólo ambulancias. Los comerciantes y vecinos acudieron a las armas para defenderse: las escenas fueron caóticas.
La pesadilla se extendió por dos días, hasta que el Gobierno nacional envió a Tucumán unidades de Gendarmería para garantizar la seguridad. El Estado recuperó el control de la Policía cuando el ex gobernador José Alperovich decretó un incremento de $ 8.700 de bolsillo (U$S 1.338 dólares según la cotización oficial de $ 6,50 de aquella época) y una retribución básica inicial superior a los $ 4.900 (o U$S 754). “Vivimos una verdadera extorsión”, había dicho Alperovich en aquella oportunidad. El entonces monseñor Alfredo Zecca colaboró como mediador.
Por la tarde del miércoles, decenas de miles de tucumanos se manifestaron en la plaza Independencia. Muchos, por temor a salir de sus casas, hicieron tronar sus cacerolas desde los balcones dentro de las cuatro avenidas. Las protestas coincidieron con los festejos nacionales por los 30 años de la democracia en la Plaza de Mayo porteña: mientras la capital del país estaba de fiesta, Tucumán -como otras provincias-, padecía por protestas policiales y saqueos.
Los daños materiales fueron afrontados por el pueblo puesto que, mediante la Ley 8.685 de 2014, la Legislatura otorgó créditos para cancelar tributos provinciales a medio centenar de comercios por casi $ 39 millones (U$S 4,8 millones de aquel momento).
La investigación judicial cayó en los fiscales Adriana Giannoni (N°8) y Diego López Ávila (N°4), quienes solicitaron la elevación a juicio contra 47 agentes que deben rendir cuentas por su actuación durante esas jornadas fatídicas. La tarea de juzgar el caso recayó, en 2018, sobre los camaristas Carlos Caramuti, Dante Ibáñez y Rafael Macoritto. En función de la agenda de ese estrado, el proceso podría iniciar el año que viene.
El listado de comercios saqueados alcanzó al menos 17: La Rotonda Lacteos (Avenida Roca al 2.300); VEA (sucursales avenida Mate de Luna 2.800, Alem al 200, Gobernador del Campo y Roca al 600); Forrajería Don Blas (Lavalle y Frías Silva); Luque (avenida Belgrano 1.800); Castillo (Lomas de Tafí); Shell (avenida Ejército del Norte y Mendoza); Carnicería (República del Líbano al 2.500); La Cabaña (avenida Francisco de Aguirre); Grido (avenida Ejército del Norte y Ramírez de Velazco); Chango Más (avenidas Jujuy y Democracia y sucursal Banda del Río Salí); Supermercado (avenida Colón 1.400), Distribuidora Sancor (Banda del Río Salí); Tersuave (avenida Juan B. Justo y Martín Berho), Supermercado (San Juan 3.300).
Se registraron intentos de saqueos, aplacados por grupos de seguridad privada armados: Tevelín (Yerba Buena), Distribuidora Uruguay (Uruguay y Catamarca), Luque (Benjamín Aráoz); Distribuidora de Talca (acceso Norte), Luque (Alem y Lavaisse, incendiaron un camión de la firma que obstruía el ingreso), Vea (avenida Francisco de Aguirre y Ejército del Norte), Super Tiburón (avenida Siria y Bolivia).
El saldo: ocho muertos constató LA GACETA, dos víctimas fatales más que las seis que informó oficialmente el Gobierno.